De Salta a Tierra del Fuego: el mapa del gas y el petróleo que abastece a la Argentina
La Cuenca Austral en el extremo sur y la Cuenca Neuquina lideran la producción nacional de hidrocarburos. Conocé el rol clave de Tierra del Fuego en el suministro de gas invernal y el futuro del sector con el desarrollo de Fénix.
La Argentina produce gas y petróleo en seis cuencas principales, pero dos concentran la mayor parte del volumen: la Neuquina y la Austral. Esta última, que abarca el norte de la provincia de Tierra del Fuego, el mar Argentino y parte de Santa Cruz, es estratégica para el país por su cercanía al principal centro de consumo del sur patagónico y por su aporte al gas que calienta los hogares fueguinos durante el duro invierno austral.
Según datos del Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía, durante 2024 la Cuenca Neuquina aportó alrededor del 58% de la producción total de gas y más del 65% del petróleo. Le sigue la Cuenca Austral con aproximadamente el 18% del gas nacional y un 12% del crudo. El resto se reparte entre las cuencas del Noroeste (Salta y Jujuy), Cuyana, Golfo San Jorge y la incipiente Cuenca del Colorado.
En Tierra del Fuego, la producción se concentra en la zona norte de la isla y en la plataforma continental. Total Austral, operadora de los bloques CMA-1 y Ara, es la principal empresa. El yacimiento Fénix, que entró en producción a fines de 2024, representa una inversión de más de 1.000 millones de dólares y permitirá agregar unos 10 millones de metros cúbicos diarios de gas al sistema. Este desarrollo es clave para el suministro durante el invierno, cuando el gasoducto San Martín y el Gasoducto del Sur operan a máxima capacidad.
Desde Río Grande, el gas llega a través de la red provincial hasta Ushuaia y Tolhuin. El “gas invernal” no es solo una expresión técnica: en la provincia, donde las temperaturas pueden bajar de cero durante meses, el acceso confiable al recurso es una cuestión de Estado que se discute cada año en la Legislatura y en las reuniones con Nación.
La Cuenca del Noroeste, principalmente en Salta, aporta gas de menor volumen pero de gran importancia para el norte del país. Sus reservas maduras requieren mayor inversión en exploración y en técnicas de estimulación. En tanto, Neuquén sigue siendo el motor del shale gas y shale oil gracias a Vaca Muerta, que atrajo miles de millones en inversiones extranjeras bajo el régimen RIGI impulsado por el Gobierno nacional.
Para Tierra del Fuego, el futuro pasa por dos ejes: consolidar el Polo Logístico Antártico en Ushuaia y Petrel, y profundizar la exploración offshore en la Cuenca Austral. El gas que sale de los yacimientos fueguinos no solo calienta hogares locales, sino que también se inyecta al Gasoducto Néstor Kirchner en busca de mayor integración nacional.
Veteranos de Malvinas y referentes de la causa soberana recuerdan que estos recursos también forman parte de la discusión por las Islas Malvinas, donde existen indicios de reservas hidrocarburíferas sin explotar. La provincia, bicontinental por mandato constitucional, mira tanto al norte de la isla como al continente blanco cuando piensa su matriz energética.
El desafío para los próximos años es equilibrar la producción, reducir la dependencia de importaciones durante el invierno y avanzar en la transición energética sin descuidar el rol que el gas y el petróleo aún tendrán en la matriz nacional. Para los fueguinos, ese equilibrio se mide en calefacción, empleo en el sector y soberanía sobre los recursos del mar.