El primer ministro británico respondió al canciller Quirno y reafirmó su posición sobre Malvinas
Keir Starmer contestó las declaraciones del canciller argentino Gerardo Quirno sobre la soberanía de las Islas Malvinas. La respuesta del premier británico se produjo en la antesala de la cumbre de la Commonwealth y reavivó el histórico diferendo.
El diferendo por la soberanía de las Islas Malvinas volvió a ocupar un lugar central en la relación bilateral entre la Argentina y el Reino Unido. Esta vez, el primer ministro británico Keir Starmer respondió directamente al canciller Gerardo Quirno, quien había reiterado la posición argentina de reclamar el archipiélago como parte integral del territorio nacional.
Las declaraciones del jefe de Gabinete británico se produjeron en la antesala de la reunión de jefes de Gobierno de la Commonwealth, que se desarrolla en Samoa. Starmer fue consultado por la prensa sobre los dichos de Quirno y sostuvo que “las Islas Falkland son británicas y los isleños tienen derecho a decidir su propio futuro”, repitiendo el argumento del principio de autodeterminación de los kelpers que Londres esgrime desde hace décadas.
El canciller argentino había afirmado días atrás, en una entrevista, que “Malvinas es un tema de Estado” y que el Gobierno de Javier Milei no renunciará a la reclamación de soberanía, aunque prioriza la vía diplomática y el diálogo. Quirno insistió en que la cuestión debe resolverse en el marco del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU que instan a ambas partes a retomar las negociaciones.
Desde Ushuaia, donde la causa malvinera forma parte de la identidad provincial, la respuesta de Starmer fue recibida con malestar. El gobernador Gustavo Melella, a través de sus redes, recordó que “ninguna potencia colonial puede decidir por los pueblos” y que Tierra del Fuego, como provincia bicontinental, sigue exigiendo el retiro del Reino Unido de las islas.
La Asociación de Veteranos de Guerra de la provincia también se pronunció. Su presidente, el fueguino Daniel Arias, señaló que “las palabras de Starmer son un nuevo agravio a los caídos y a los excombatientes que defendimos la soberanía argentina en 1982”. Arias recordó que la Base Naval Integrada que se proyecta en Ushuaia tiene entre sus objetivos fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur.
Desde el ámbito diplomático, fuentes del Palacio San Martín indicaron que la respuesta británica no modifica la estrategia argentina de seguir impulsando el diálogo bilateral y multilateral. Argentina mantiene su postura de que la autodeterminación no aplica en casos de descolonización, tal como lo establece la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El episodio ocurre en un contexto de tensión por la pesca ilegal en la zona económica exclusiva y por el reclamo argentino de que el Reino Unido cese las actividades unilaterales en las áreas en disputa. Organizaciones ambientalistas y pesqueras de la provincia vienen alertando sobre la depredación de recursos en el Atlántico Sur.
Para los fueguinos, Malvinas no es una cuestión del pasado. Es parte del presente político, económico y cultural. Cada declaración, cada respuesta, cada silencio, se lee desde el extremo sur del continente como un capítulo más de una historia inconclusa que comenzó hace 192 años con la usurpación británica de 1833.
El Polo Logístico Antártico que se consolida en Ushuaia y la futura Base Naval Integrada son, precisamente, herramientas que el Estado argentino busca fortalecer para consolidar su presencia en el Atlántico Sur y ratificar su vocación bicontinental. En ese marco, las palabras de Starmer solo reafirman lo que en Tierra del Fuego se sabe desde hace mucho: el camino hacia la recuperación de las islas sigue siendo largo, complejo y, sobre todo, irrenunciable.