Grossi sigue en carrera para ser el próximo secretario general de la ONU
El argentino Rafael Grossi mantiene sus chances tras la cuarta votación indicativa del Consejo de Seguridad. Aunque sin respaldo unánime, el actual director del OIEA continúa en la puja por suceder a António Guterres.
El argentino Rafael Grossi continúa en la contienda por convertirse en el próximo secretario general de las Naciones Unidas luego de la cuarta votación indicativa realizada el martes por el Consejo de Seguridad.
Si bien no logró el respaldo unánime de los quince miembros del órgano, el actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sigue siendo uno de los candidatos con mayor viabilidad según las evaluaciones diplomáticas en Nueva York.
La votación, que se lleva adelante de manera secreta y no vinculante, permite a los miembros permanentes y no permanentes del Consejo expresar su posición sobre cada postulante. En esta cuarta ronda, Grossi mantuvo un nivel de apoyo que lo ubica aún dentro de la competencia, aunque fuentes diplomáticas indican que persisten diferencias entre las potencias.
Para los fueguinos, la posible elección de un argentino en el cargo más alto de la ONU no pasa inadvertida. La provincia de Tierra del Fuego mantiene una relación histórica con los asuntos multilaterales a través de la cuestión Malvinas, la presencia antártica y el rol del país como gateway antártico desde Ushuaia. Un secretario general compatriota podría abrir nuevas vías de diálogo en foros donde la soberanía y los asuntos polares son centrales.
Grossi, de 65 años y con una extensa trayectoria en diplomacia nuclear y desarme, ya cuenta con experiencia en la conducción de organismos internacionales. Desde 2019 al frente del OIEA, ha sido clave en la gestión de crisis como la de Ucrania y en el seguimiento del programa nuclear iraní. Su perfil técnico y su capacidad de negociación son valorados por varios países, aunque China y Rusia han mostrado reservas en rondas anteriores.
La elección del próximo secretario general requiere el respaldo del Consejo de Seguridad y luego la aprobación de la Asamblea General. El proceso suele ser largo y lleno de negociaciones de pasillo. Hasta el momento, además de Grossi, otros candidatos de distintas regiones siguen en la lista, aunque el argentino es uno de los pocos que ha logrado pasar las rondas sin ser eliminado.
Desde la perspectiva provincial, el tema adquiere relevancia porque cualquier cambio en la conducción de la ONU impacta en las agendas que definen la política exterior argentina: la defensa de la soberanía sobre Malvinas, el reclamo por el Atlántico Sur y el fortalecimiento del rol de Ushuaia como polo logístico antártico. Un argentino al frente del organismo multilateral podría influir en la visibilidad de estos temas.
Las próximas semanas serán decisivas. El Consejo de Seguridad continuará con nuevas rondas de votación indicativa buscando alcanzar un consenso que permita recomendar un candidato a la Asamblea General. Mientras tanto, Grossi mantiene una activa agenda diplomática buscando ampliar su respaldo.
El actual secretario general, António Guterres, finaliza su segundo mandato a fines de 2026. La transición se producirá en enero de 2027, por lo que los próximos meses definirán quién liderará la organización en un momento de alta complejidad global.