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Mortandad de 918 toneladas de salmones en Chile reaviva preocupación ambiental en Tierra del Fuego

Una floración de algas nocivas causó la muerte masiva de salmones en la Región de Magallanes. El hecho ocurre tras la reforma de la ley de salmonicultura en la provincia y genera nuevos cuestionamientos sobre los riesgos de la actividad en aguas fueguinas.

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Canal de Beagle con montañas nevadas de fondo visto desde Ushuaia
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La muerte de casi 918 toneladas de salmones en centros de cultivo ubicados en la Región de Magallanes, Chile, generó alarma en los sectores productivos y ambientales de Tierra del Fuego. El episodio, atribuido a una floración de algas nocivas (FAN), se produjo en las últimas semanas y obligó a las empresas a reportar las pérdidas ante las autoridades chilenas.

Según los datos oficiales del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), los centros afectados se encuentran en la zona de Magallanes, región limítrofe con la provincia argentina. La mortandad representa un impacto económico significativo para la industria salmonera chilena, que ya había enfrentado eventos similares en años anteriores.

En Tierra del Fuego el tema adquiere relevancia particular porque, en los últimos meses, la Legislatura provincial aprobó modificaciones a la normativa que regula la salmonicultura en aguas jurisdiccionales. La reforma, impulsada desde el Ejecutivo, busca habilitar el desarrollo de la actividad bajo estrictos controles ambientales, pero también reavivó el debate sobre los posibles efectos en el ecosistema marino del Canal Beagle y zonas aledañas.

Especialistas consultados por este medio coinciden en que las floraciones de algas nocivas responden a factores como el aumento de la temperatura del agua, cambios en las corrientes y el aporte de nutrientes, condiciones que pueden agravarse por el cambio climático. En el caso chileno, las autoridades ya iniciaron una investigación para determinar si existieron factores adicionales vinculados a la densidad de cultivo o a prácticas de manejo.

Desde la oposición legislativa en Ushuaia y Río Grande se señaló que este tipo de eventos demuestra los riesgos inherentes a la actividad. Legisladores recordaron que la ley provincial sancionada en 2026 establece límites de producción, zonas de exclusión y un estricto plan de monitoreo, pero advirtieron que la fiscalización será clave para evitar impactos similares en la costa fueguina.

El Ministerio de Producción y Ambiente de la provincia informó que se mantiene un monitoreo permanente de las aguas en el Canal Beagle y que, hasta el momento, no se detectaron indicios de floraciones de algas nocivas en niveles preocupantes. No obstante, desde el sector turístico y de pesca artesanal se expresó preocupación por el posible efecto en la imagen de la provincia como destino de naturaleza prístina.

La salmonicultura en Tierra del Fuego aún se encuentra en etapas incipientes de desarrollo. Los permisos otorgados corresponden a proyectos piloto que deben cumplir con la nueva legislación, que incorpora exigencias de reporte ambiental y responsabilidad civil ampliada en caso de contingencias.

El episodio en Magallanes llega en un momento en el que la relación entre Nación y Provincia respecto al aprovechamiento de los recursos naturales vuelve a estar en el centro de la agenda. La coparticipación de eventuales regalías y el control efectivo de los estándares ambientales serán puntos que seguirán en discusión en la Legislatura durante las próximas semanas.

Para el fueguino común, el tema se traduce en la balanza entre la generación de empleo en una provincia con altos índices de desempleo y la preservación de un ambiente que sustenta el turismo, la pesca artesanal y la identidad territorial. Las autoridades provinciales aseguraron que no se avanzará en la actividad sin contar con la información científica suficiente y sin el consenso de los sectores involucrados.

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