Nacen 1.000 niños menos por día en la Argentina que hace una década
Un análisis de Pensamiento Lateral revela que los nacimientos cayeron un 46,8% entre 2014 y 2024. El 57% de las personas de 18 a 45 años no tiene hijos, lo que configura un cambio demográfico sin precedentes que impacta en el futuro laboral y productivo de Tierra del Fuego.
Los nacimientos en la Argentina cayeron de forma sostenida en la última década. Según un informe de la consultora Pensamiento Lateral, se registran 1.000 niños menos por día en comparación con 2014, lo que equivale a una reducción del 46,8% en el total de nacimientos entre ese año y 2024.
El dato más preocupante para el mercado de trabajo es que el 57% de las personas entre 18 y 45 años no tiene hijos. Esta franja etaria es la que tradicionalmente aporta la mayor cantidad de mano de obra a las industrias y al Estado. En Tierra del Fuego, donde el empleo industrial depende en gran medida de la demanda interna y del consumo familiar, la contracción demográfica se traduce en menos compradores futuros de electrodomésticos, celulares y otros productos que se fabrican bajo el subrégimen de la Ley 19.640.
Desde el parque industrial de Río Grande, el panorama es claro. Las terminales electrónicas como Mirgor, Newsan y BGH ya vienen ajustando sus proyecciones de producción ante una población que crece cada vez menos. AFARTE y la UOM coinciden en que el envejecimiento demográfico agrava el problema de la falta de reemplazo generacional en las líneas de montaje.
"Si no nacen chicos, en quince o veinte años no habrá quien compre lo que fabricamos ni quien ocupe los puestos que hoy dejan los jubilados", explicó un delegado de la UOM consultado por este medio. El fenómeno no es exclusivo de la provincia, pero aquí se siente con mayor crudeza por la dependencia del régimen promocional que premia el agregado de valor local.
El informe también señala que la caída no se explica solo por la emigración o la crisis económica coyuntural. Hay un cambio estructural en las decisiones de vida: mayor edad al momento de tener el primer hijo, mayor inserción laboral femenina sin políticas de conciliación efectivas y un costo de vida que desalienta la ampliación de familias.
En Río Grande, donde el gas zona norte y la industria electrónica sostienen el empleo formal, el impacto se proyecta sobre el consumo. Menos niños implican menos ventas de pañales, cochecitos, ropa y, a mediano plazo, menos alumnos en las escuelas técnicas que forman operarios para el parque industrial.
Desde AFARTE ya advirtieron que la diversificación productiva no alcanza si la base demográfica se achica. "Podemos fabricar más complejidad, pero necesitamos un mercado interno que justifique la inversión", señalaron fuentes del sector. La UOM, por su parte, plantea que sin políticas activas de natalidad y de inmigración calificada, las suspensiones y los ajustes de personal se volverán crónicos.
El dato del 57% de personas sin hijos en edad fértil obliga a repensar las proyecciones de empleo provincial. Hoy la industria fueguina emplea a miles de jóvenes que, según las tendencias, tendrán menos probabilidades de formar familias numerosas. Eso afecta el recibo de sueldo a futuro, la recaudación previsional y la propia sustentabilidad del subrégimen 19.640, que siempre se justificó como herramienta de generación de trabajo genuino.
Especialistas consultados coinciden en que la tendencia es irreversible en el corto plazo. La pregunta que queda abierta para los actores fueguinos es cómo preparar la economía provincial para una sociedad con menos nacimientos, más adultos mayores y una demanda interna más contraída. El reloj demográfico no espera a que se resuelvan los balances comerciales ni los aranceles de importación.