Nos siguen mojando la oreja: el HMS Medway pasó por el Estrecho de Magallanes y la protesta llegó diez días
Un buque de guerra británico navegó frente a las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego el 3 de julio sin que la Cancillería argentina reaccionara de inmediato. La demora de diez días en la protesta oficial volvió a encender el malestar entre los fueguinos, que perciben un patrón de provocaciones reiteradas en aguas del Atlántico Sur.
El paso del HMS Medway frente a las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego el pasado 3 de julio volvió a instalar entre los fueguinos una sensación ya conocida: nos siguen mojando la oreja.
El buque de la Armada Real británica transitó por el Estrecho de Magallanes sin previo aviso diplomático y recién diez días más tarde la Cancillería argentina formalizó su protesta ante el Reino Unido. La demora generó malestar no solo en Ushuaia, sino también en Río Grande y Tolhuin, donde la soberanía sobre Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur no es una cuestión de efemérides sino de identidad cotidiana.
Según información que trascendió desde fuentes navales, el HMS Medway es una unidad de apoyo logístico y patrullaje que opera en el Atlántico Sur bajo el mando del Reino Unido. Su presencia en aguas cercanas al territorio continental argentino se enmarca en una serie de movimientos que, para muchos analistas locales, buscan normalizar una presencia militar británica que la Argentina considera ilegítima.
La Cancillería argentina envió la nota de protesta el 13 de julio. En el texto se reitera el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, y se califica al paso del buque como “una nueva provocación”.
Sin embargo, la tardanza de la respuesta oficial no pasó inadvertida. En Ushuaia, donde funciona el Polo Logístico Antártico y desde donde parten las operaciones hacia las bases antárticas, varios veteranos de Malvinas y dirigentes locales expresaron su sorpresa por el tiempo transcurrido entre el hecho y la protesta formal.
“Diez días es mucho tiempo cuando se trata de soberanía. Parece que nos acostumbramos a que nos pasen por al lado y recién después nos quejamos”, señaló un excombatiente consultado por este medio que prefirió mantener su nombre en reserva.
Desde la Casa de Gobierno de la provincia, también se manifestó preocupación. El gobernador Gustavo Melella había expresado en otras oportunidades que la defensa de la soberanía debe ser una política de Estado permanente y no reactiva. En Río Grande, donde se concentra gran parte de la memoria de los veteranos de la guerra de 1982, el Concejo Deliberante ya analiza la posibilidad de emitir una declaración sobre el tema.
El incidente se produce en un contexto de tensión renovada por la actividad británica en el Atlántico Sur. En los últimos años se han registrado sobrevuelos, ejercicios militares y la permanente presencia de buques de la Royal Navy en las inmediaciones de las Islas Malvinas, que para la Argentina forman parte de su territorio irrenunciable.
Desde el punto de vista jurídico, la posición argentina se sostiene en la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que insta a las partes a resolver la disputa por la vía pacífica y reconoce la existencia de una controversia de soberanía.
Sin embargo, el Reino Unido continúa sosteniendo su administración de facto sobre el archipiélago y rechaza sistemáticamente cualquier diálogo que incluya la cuestión de la soberanía.
Para los fueguinos, el tema no es abstracto. Ushuaia se presenta como capital nacional de Malvinas y Antártida. Desde el puerto local salen los suministros para las bases antárticas y también las expediciones turísticas que recuerdan permanentemente la cercanía geográfica con el Atlántico Sur.
“Cada vez que pasa uno de estos buques sentimos que nos están probando. Y la respuesta tibia o tardía solo alimenta la sensación de que no estamos a la altura del reclamo”, expresó un operador turístico que trabaja con cruceros que visitan el gateway antártico.
Desde el Centro de Ex Combatientes de Malvinas en Río Grande, se pidió que el Estado nacional eleve el tono del reclamo y que las protestas diplomáticas sean inmediatas, públicas y acompañadas de acciones concretas en los foros internacionales.
El episodio del HMS Medway no es aislado. En marzo de este año ya se había registrado el paso de otra unidad británica por la misma zona, con similar demora en la respuesta argentina. Para muchos, esto configura un patrón que debilita la posición nacional.
Mientras tanto, en las tres ciudades de la provincia, la agenda de soberanía sigue presente en las escuelas, en los actos y en el día a día de quienes ven en el mar y en la Antártida no solo una oportunidad económica, sino un pilar de la identidad fueguina.
La protesta diplomática ya fue enviada. Ahora resta ver si esta vez habrá consecuencias concretas o si, una vez más, el episodio quedará archivado como una nueva “mojada de oreja” que el Reino Unido le propina a la Argentina en sus propias costas.