Sociedad

Nunca fue sólo un partido: así lo vivió Tierra del Fuego

En Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, el Argentina-Inglaterra no fue un simple duelo futbolístico. La provincia, que lleva a Malvinas en su identidad, vivió la victoria con emoción, memoria y reclamo de soberanía.

Publicado el 16 de julio de 2026, 00:25 hs

Vecinos de Ushuaia celebrando en Plaza Islas Malvinas con banderas argentinas y celestes y blancas
Diario Prensa

El pitazo final del árbitro en el partido entre Argentina e Inglaterra no solo marcó una victoria deportiva. En Tierra del Fuego, donde las Islas Malvinas son parte del territorio provincial, ese momento se vivió como un capítulo más de una historia inconclusa de soberanía y memoria colectiva.

En Ushuaia, cientos de personas se volcaron a las calles céntricas apenas terminó el encuentro. Banderas argentinas flameaban desde balcones y autos, mientras los cánticos tradicionales se mezclaban con los gritos de "Malvinas argentinas". La convocatoria espontánea derivó en una concentración masiva en la Plaza Islas Malvinas, frente al edificio de la Gobernación, donde veteranos de la guerra de 1982 fueron los protagonistas indiscutidos.

"Esto no es solo fútbol. Es una forma de decir que seguimos estando", expresó emocionado José Luis Pérez, veterano de Malvinas residente en la capital fueguina. Junto a él, un grupo de excombatientes recibió abrazos y aplausos de familias enteras que se acercaron con sus hijos para compartir el momento. La presencia de los veteranos recordó que, para el fin del mundo, aquel 1982 no es un hecho del pasado, sino una herida aún abierta que se reabre cada vez que la selección nacional enfrenta al equipo inglés.

En Río Grande, la ciudad más poblada de la provincia y donde se concentra gran parte de los veteranos fueguinos, la celebración tuvo un tinte aún más emotivo. En la Plaza Almirante Brown, se proyectó el partido en una pantalla gigante y, al finalizar, se entonó el himno nacional. "Para nosotros los fueguinos, este partido tiene un significado diferente. Nuestros compañeros cayeron defendiendo lo que hoy festejamos de otra manera", señaló el presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Río Grande, Daniel Sosa.

Tolhuin, el corazón geográfico de la isla, no fue la excepción. En el polideportivo municipal, donde se reunieron familias y jóvenes, la euforia se vivió con fuegos artificiales y una murga improvisada que recorrió las principales avenidas. Allí también se recordó a los caídos y se leyó un documento conjunto de las tres ciudades fueguinas que reafirmó el reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.

La gobernadora de Tierra del Fuego, a través de sus redes, expresó que "en cada gol, en cada grito, late el corazón bicontinental de nuestra provincia". La referencia no es casual: Tierra del Fuego es la única provincia argentina que incluye en su carta orgánica la mención explícita a la Antártida y las Islas del Atlántico Sur como parte de su territorio.

En las escuelas de la provincia, donde desde hace años se trabaja la causa Malvinas de manera transversal, los alumnos siguieron el partido como una clase de historia viva. En Ushuaia, la Escuela N° 38 "Islas Malvinas" organizó una transmisión especial para sus estudiantes, quienes luego elaboraron carteles que fueron llevados a la plaza.

El partido también tuvo repercusiones en el ámbito político. Legisladores de todos los bloques coincidieron en que la victoria deportiva debe servir para fortalecer el reclamo diplomático. "Cada vez que Argentina enfrenta a Inglaterra en un campo de juego, el mundo recuerda que hay una disputa de soberanía pendiente", sostuvo el presidente de la Legislatura provincial.

Mientras las luces de la Plaza Islas Malvinas se mantenían encendidas hasta altas horas de la madrugada, con familias que no querían que la jornada termine, quedaba claro que en Tierra del Fuego nunca fue sólo un partido. Fue una forma de honrar a los 649 argentinos caídos en la guerra, de reafirmar la identidad provincial y de gritar, una vez más, que Malvinas fue, es y será argentina.

La fiesta en las calles no fue solo por los tres goles ni por el pase a la siguiente instancia. Fue, sobre todo, por la posibilidad de volver a sentir, aunque sea por noventa minutos, que la causa que nos identifica como fueguinos sigue latiendo fuerte en el corazón de cada habitante del extremo sur del país.

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