Sobreprecios en autos 0 km: quiénes pueden reclamar y cómo evitar estafas
En Tierra del Fuego, donde la industria automotriz es clave para el empleo, se multiplican las consultas por sobreprecios en vehículos cero kilómetro. Especialistas explican quiénes tienen derecho a reclamar, los plazos y las alertas ante posibles fraudes.
En las últimas semanas se ha intensificado en Tierra del Fuego la preocupación por los sobreprecios aplicados a vehículos cero kilómetro, un tema que afecta directamente el bolsillo de los fueguinos y que tiene especial impacto en una provincia donde la industria electrónica y automotriz genera miles de empleos.
Según datos recopilados por distintas asociaciones de consumidores, muchos compradores que adquirieron autos entre 2021 y 2023 descubrieron que pagaron montos superiores al precio de lista oficial, muchas veces sin que esa diferencia estuviera debidamente justificada en los contratos. La situación se replica en Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, donde las concesionarias locales venden los modelos ensamblados en el Parque Industrial fueguino.
Quiénes pueden reclamar
Tienen derecho a iniciar acciones aquellos consumidores que compraron un vehículo 0 km y abonaron un precio superior al establecido en la lista oficial de la terminal automotriz al momento de la firma del boleto de compraventa. También pueden reclamar quienes recibieron el auto con demoras significativas y, durante ese período, el precio de lista bajó pero se les cobró el valor anterior más alto.
“El Código de Defensa del Consumidor es claro: no se pueden cargar gastos administrativos ni ‘gastos de patentamiento’ que no estén explícitamente detallados y aceptados por el comprador”, explicó un abogado especializado en derecho del consumidor consultado por este medio.
Cuándo y cómo hacerlo
El plazo para reclamar varía según la vía elegida. Ante la Dirección de Defensa del Consumidor de la provincia el trámite es gratuito y se puede iniciar hasta dos años después de realizada la compra. En la Justicia ordinaria el plazo de prescripción es de tres años. Lo recomendable es juntar toda la documentación: boleto de compraventa, factura, comprobantes de pago, lista de precios oficial de la época y cualquier correo o mensaje donde se mencione el precio final.
En Río Grande, donde se concentra la mayor parte de la producción automotriz, la Asociación de Defensa del Consumidor fueguina (ADEC) viene recibiendo un promedio de 15 consultas semanales por este tema. En Ushuaia, la oficina municipal de Defensa al Consumidor también reporta incremento de casos.
Advertencias sobre posibles estafas
Especialistas alertan sobre “estafas de segunda vuelta”. Hay estudios jurídicos y supuestos gestores que se acercan a los damnificados ofreciendo “arreglar el tema” a cambio de un porcentaje alto del monto a recuperar. En algunos casos piden dinero por adelantado para “iniciar gestiones” que luego nunca se concretan.
“Si alguien te pide plata por adelantado para tramitar la devolución de un sobreprecio, es una señal de alarma”, advierten desde la Subsecretaría de Defensa del Consumidor provincial. Recomiendan tramitar siempre en forma personal o a través de abogados matriculados y nunca entregar dinero por anticipado.
Además, hay que tener cuidado con supuestas “asociaciones de consumidores” que aparecen en redes sociales prometiendo resultados rápidos. Muchas no están inscriptas ni tienen personería jurídica.
Impacto local
La industria automotriz en Tierra del Fuego emplea de manera directa e indirecta a más de 5.000 personas. Cualquier merma en la confianza de los compradores puede repercutir en las ventas y, por ende, en los puestos de trabajo. Por eso desde AFARTE y la Cámara de Comercio de Río Grande piden que las terminales clarifiquen sus políticas de precios y eviten estas situaciones que terminan desgastando la imagen del sector.
Mientras tanto, los fueguinos que creen haber pagado de más tienen una ventana de oportunidad para recuperar parte de su dinero. La clave, según los expertos, es actuar con información certera, documentación completa y evitar caer en manos de quienes prometen soluciones milagrosas.