La inflación no afloja al ritmo esperado por el Gobierno de Milei
A horas de conocerse el IPC de julio, consultoras privadas estiman un 2% mensual, apenas por encima del 1,9% de junio. En CABA el índice trepó al 2,9% y rompió la tendencia de desaceleración.
A solo horas de que el INDEC difunda el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a julio de 2026, las estimaciones de las consultoras privadas anticipan un piso cercano al 2%. La cifra, apenas por encima del 1,9% registrado en junio, vuelve a poner en el centro de la escena la velocidad real de la desinflación que el Gobierno nacional presentó como uno de los pilares de su plan económico.
Si bien el dato nacional aún no fue oficializado, las proyecciones de las principales consultoras coinciden en que la inflación mensual se ubicaría en torno al 2%. Esa leve aceleración respecto de junio genera dudas sobre si el proceso de desaceleración se mantiene firme o si comienza a mostrar signos de agotamiento.
En la Ciudad de Buenos Aires, el indicador ya conocido rompió la tendencia de baja: el IPC porteño marcó 2,9% en julio, por encima del 2,5% de junio. El dato de CABA suele anticipar el comportamiento nacional y, en este caso, refuerza la percepción de que la inflación no cede al ritmo que el Ejecutivo esperaba.
Desde el Ministerio de Economía se insiste en que la desaceleración acumulada desde diciembre de 2023 es “histórica” y que el país está saliendo de la hiperinflación heredada. Sin embargo, economistas consultados por este medio advierten que la inflación núcleo —la que excluye precios regulados y estacionales— se mantiene por encima del 2% mensual desde hace varios meses, lo que sugiere rigideces persistentes en la economía.
El dato cobra especial relevancia en Tierra del Fuego, donde el costo de vida ya es estructuralmente más alto que en el promedio nacional. Los fueguinos, que enfrentan además el impacto del gas invernal y de las tarifas de servicios, perciben con mayor crudeza cualquier freno en la baja de la inflación. En Río Grande y Ushuaia, los aumentos en alimentos y en el rubro transporte siguen siendo los que más golpean el bolsillo familiar.
Fuentes del sector comercial consultadas en la provincia indicaron que las ventas minoristas continúan débiles. “El consumo no repunta porque la gente sigue ajustando el gasto a la inflación real, no a la que promete el Gobierno”, señaló un comerciante de la peatonal de Río Grande que pidió reserva de su nombre.
Desde el Gobierno nacional se argumenta que la inflación de julio se explica en parte por ajustes estacionales y por el impacto de algunos precios administrados que quedaron rezagados. Sin embargo, analistas privados señalan que la suba del dólar blue en las últimas semanas y la cautela de los importadores ante la incertidumbre cambiaria también están presionando sobre los precios.
El IPC que publique este miércoles el INDEC será clave para calibrar las expectativas de cara a agosto y septiembre. En los despachos oficiales se espera que la inflación mensual vuelva a bajar en el octavo mes del año, aunque las proyecciones privadas ya advierten que el piso técnico ronda el 1,8% mensual.
En Tierra del Fuego, donde los salarios —tanto del sector público como del privado— se negocian con fuerte componente inflacionario, el dato de julio alimentará las discusiones paritarias que se reabrirán en las próximas semanas. Tanto ATE, UPCN como los gremios de la industria electrónica y del turismo seguirán de cerca el número para reclamar actualizaciones que compensen el poder adquisitivo perdido.
El desafío del Gobierno de Milei sigue siendo el mismo de los últimos meses: lograr que la desinflación sea sostenible sin que el ajuste recaiga exclusivamente sobre los sectores más vulnerables y sobre las economías regionales como la fueguina, que ya cargan con costos logísticos y energéticos diferenciales.