UCA advierte que el empleo precario y la informalidad crecen en Tierra del Fuego
Aunque el desempleo se mantiene en niveles acotados, un informe de la Universidad Católica Argentina muestra que el autoempleo informal absorbe cada vez más a quienes dejan la desocupación en la provincia, mientras las chances de acceder a un puesto formal cayeron casi 20% en dos años.
El informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) sobre el mercado laboral nacional, con datos desagregados para las provincias patagónicas, pone en evidencia una tendencia preocupante para Tierra del Fuego: aunque la desocupación no se dispara, la calidad de los empleos que se crean se deteriora de manera sostenida.
Según el estudio, el autoempleo informal pasó de absorber el 24,1% de las personas que salen de la desocupación a representar el 29,5% en los últimos dos años. En paralelo, las oportunidades de conseguir un empleo formal retrocedieron casi un 20% en el mismo período. Para los fueguinos que dependen del sector industrial, el comercio y los servicios públicos, esta realidad se traduce en mayor inestabilidad y menores aportes previsionales.
En Río Grande, donde el parque industrial concentra la mayor parte de los puestos formales de la provincia, fuentes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) confirmaron que en los últimos trimestres se registró un aumento de suspensiones temporarias y contratos por tiempo determinado que luego no se convierten en indefinidos. En Ushuaia, el sector turístico y de servicios muestra un crecimiento de monotributistas y trabajadores por cuenta propia sin cobertura social.
El Observatorio de la Deuda Social de la UCA destaca que esta dinámica no es exclusiva de Tierra del Fuego, pero adquiere mayor relevancia en distritos con alto costo de vida como los fueguinos. “Cuando el empleo formal se contrae, crece la brecha de protección social y se posterga la posibilidad de acceder a vivienda, crédito y jubilación digna”, señala el documento.
Desde la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en la provincia se observa un incremento en la inscripción de monotributistas categoría A y B, muchos de ellos provenientes de la industria electrónica que optan por esta modalidad ante la falta de renovación de contratos.
En Tolhuin, donde el tejido productivo es más acotado, la informalidad se manifiesta especialmente en el sector forestal y de servicios al Parque Nacional. Vecinos consultados por este medio relatan que muchos trabajadores prefieren “arreglar” en negro antes que quedar desocupados, aunque eso implique renunciar a obra social y aportes.
El dato cobra relevancia en un contexto donde la coparticipación federal y los recursos propios de la provincia dependen en gran medida de la actividad formal. La Agencia de Recaudación Fueguina (AREF) ha advertido en informes internos que la evasión y la informalidad impactan directamente en la recaudación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos y, por ende, en la capacidad de financiar servicios públicos.
Desde la Casa de Gobierno, hasta el momento no se emitieron declaraciones oficiales sobre este informe específico de la UCA. Sin embargo, en la Legislatura provincial se discute desde hace semanas un proyecto de ley para incentivar la formalización de Pymes a través de beneficios impositivos temporarios, iniciativa que cuenta con el respaldo de la oposición pero que aún no logró dictamen de comisión.
Expertos locales consultados coinciden en que, si la tendencia se mantiene, el próximo invierno podría agravar la situación: el mayor gasto en gas, luz y alimentos empuja a más familias a aceptar cualquier tipo de ingreso, aunque sea precario.
Para el fueguino promedio, esto significa mayor vulnerabilidad frente a imprevistos de salud, menor capacidad de ahorro y una jubilación futura más acotada. El desafío para las autoridades provinciales y nacionales pasa por revertir la caída del empleo registrado sin descuidar el sostenimiento de la actividad industrial amparada por la Ley 19.640.